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En 2021, las remesas hacia América Latina y el Caribe superaron los $131,000 millones de dólares. Para 2023 ya eran más de $160,000 millones, según datos del Banco Mundial. Eso es un crecimiento de casi $30,000 millones en apenas dos años, y la tendencia no se detuvo ahí.
Las remesas hacia América Latina y el Caribe crecieron más de $50,000 millones entre 2021 y 2024, impulsadas por el aumento de la migración laboral, la adopción digital y la caída sostenida del costo promedio de envío, según el Banco Mundial.
¿Cuánto crecieron las remesas desde 2021 y qué lo explica?
El salto es concreto: de acuerdo con el Banco Mundial y el proyecto Knomad, los flujos de remesas hacia América Latina y el Caribe pasaron de aproximadamente $131,000 millones en 2021 a más de $161,000 millones en 2023, con estimaciones preliminares para 2024 que superan los $180,000 millones.
Tres factores explican buena parte de ese crecimiento.
Mayor presencia de trabajadores latinoamericanos en EE.UU. La fuerza laboral migrante creció durante el período pospandemia, con más personas en empleos activos enviando dinero con regularidad.
Efectos de la inflación en los países de origen. Cuando los precios subieron en América Latina, los familiares en EE.UU. respondieron enviando más para mantener el mismo nivel de vida. El poder adquisitivo del dólar en los países receptores se convirtió en una razón adicional para aumentar el monto de los envíos.
Más canales disponibles y más fáciles de usar. La proliferación de servicios digitales redujo la fricción del proceso. Enviar dinero ya no requería ir a una sucursal física: con un teléfono y una tarjeta de débito alcanzaba.
El giro digital: por qué la mayoría de las remesas ya no se envían en efectivo ni por servicios tradicionales
Hasta mediados de la década pasada, la mayoría de las remesas pasaban por agencias físicas: oficinas de Western Union, Money Gram, tiendas especializadas. Ese modelo no desapareció, pero dejó de ser dominante.
Según el informe Sending Money Home del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD), en 2023 más del 50% de las remesas globales se enviaron a través de canales digitales, frente a menos del 20% en 2019. La pandemia aceleró ese cambio: cerradas las sucursales, los usuarios que nunca habían probado una app o un servicio por WhatsApp lo hicieron por necesidad, y muchos no volvieron atrás.
El canal digital no es solo más conveniente: según el Banco Mundial, las transferencias digitales cuestan en promedio entre 1 y 2 puntos porcentuales menos que los canales en efectivo tradicionales, lo que representa cientos de dólares al año para una familia que envía remesas regularmente.
Las consecuencias para el mercado fueron claras: los proveedores tradicionales tuvieron que invertir en plataformas digitales propias o perder cuota. Al mismo tiempo, entraron al mercado nuevos actores que operan exclusivamente por internet o por aplicaciones de mensajería, con estructuras de costo más bajas.
¿Qué significa el crecimiento de las remesas para los países que las reciben en América Latina?
El volumen acumulado de remesas no es un dato abstracto: en varios países de América Latina representa una fracción significativa del producto interno bruto y una fuente de ingresos más estable que la inversión extranjera directa o el turismo.
Para los países receptores, el crecimiento sostenido de los últimos cuatro años tiene implicaciones concretas en tres dimensiones.
Estabilidad del consumo familiar. Las remesas entran directamente a los hogares, por lo que sostienen el gasto en alimentación, vivienda, educación y salud incluso cuando la economía local se contrae. Durante los años de mayor inflación en la región (2022-2023), ese ingreso actuó como amortiguador.
Presión sobre los sistemas de pago locales. El mayor volumen de transferencias entrantes exigió que los bancos y billeteras digitales locales mejoraran su infraestructura de recepción. En varios países eso se tradujo en más opciones de acreditación instantánea, depósito en billeteras digitales y retiro en efectivo en puntos de conveniencia.
Reducción de la dependencia del efectivo en destino. A medida que los receptores acceden a billeteras digitales o cuentas bancarias, el ciclo completo del envío puede ocurrir sin que nadie toque un billete. Eso abre la puerta a que las familias receptoras ahorren, paguen servicios y accedan a crédito usando el historial de remesas como respaldo.
Lo que cambió para el que envía: más opciones, comisiones más bajas, más rapidez
Desde la perspectiva del remitente en EE.UU., el mercado hoy es estructuralmente mejor que en 2021 en tres dimensiones.
El costo promedio bajó. El Banco Mundial publica trimestralmente el Remittance Prices Worldwide, el índice de referencia global para el costo de los envíos. El promedio global, que rondaba el 6.4% del monto enviado en 2021, cayó por debajo del 6% en 2023. En corredores específicos desde EE.UU. hacia América Latina, los proveedores digitales ofrecen costos consistentemente por debajo del 3%, frente a proveedores tradicionales que pueden superar el 5-7%.
La rapidez se volvió la norma. Los tiempos de entrega de 1 a 3 días hábiles que caracterizaban a los servicios bancarios internacionales quedaron como opción residual. Los servicios digitales de mayor adopción entregan en minutos, no en días. Eso cambió lo que los usuarios esperan como estándar mínimo.
El tipo de cambio se convirtió en el diferenciador real. Con comisiones que convergen hacia niveles similares entre los principales actores digitales, el margen que aplica cada proveedor sobre el tipo de cambio se volvió el factor que más impacta el monto que llega al destino. Entender esa diferencia es clave: en la práctica, una comisión baja puede estar acompañada de un tipo de cambio menos favorable, y viceversa. El artículo El tipo de cambio y las remesas: por qué pierdes más dinero del que crees al enviar lo explica en detalle.
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El panorama que describen estos datos no es solo contexto: tiene consecuencias prácticas para alguien que envía dinero regularmente desde EE.UU.
Primero, si aún usas un servicio en efectivo o una agencia física como canal principal, vale la pena comparar. No porque los servicios físicos sean malos, sino porque la brecha de costo entre digital y presencial se amplió, y en muchos casos ya no está justificada por mayor conveniencia.
Segundo, el canal importa tanto como el proveedor. Servicios que operan por WhatsApp, como Félix, eliminan la necesidad de descargar una app separada y permiten gestionar todo desde el mismo teléfono que ya usas para comunicarte con tu familia. Eso es un diferencial real en términos de fricción cotidiana.
Tercero, compara el monto que llega, no solo la comisión. Usa siempre el mismo monto de referencia, verifica el tipo de cambio que aplica cada servicio, y calcula cuántos pesos, quetzales o lempiras llegan en cada caso. Esa comparación en destino es la que realmente mide el costo total.
Félix cobra desde $2.99 por envío, opera 24/7 por WhatsApp y deposita en minutos en cuentas bancarias de los países donde opera. Puedes iniciar un envío escribiendo directamente al +1 (669) 333-3549.
Fuentes y referencias
Banco Mundial
- Banco Mundial, Knomad (2024): Remittance Flows to Latin America and the Caribbean (Datos de flujos anuales de remesas hacia América Latina y el Caribe, 2021-2024.)
- Banco Mundial: Remittance Prices Worldwide (Índice trimestral del costo promedio de envíos de remesas por corredor, referencia global.)
IFAD
- IFAD (2023): Sending Money Home (Informe sobre tendencias globales de remesas, adopción digital y distribución por canal de envío.)

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